Paredes

Era extraño lo que me había sucedido, recordaba el sonido de como se pronunciaba su nombre, pero me era imposible poder pronunciarlo, era como una pequeña melodía en mi cabeza, la cual se tarareaba una y otra vez pero no lograba entonar la en voz alta.

Intenté recordar su nombre, por más de una semana la observe comer he intente dirigirme a ella por su nombre. Ni hablándole puede recordarlo. Estaba frustrada mi mente se negaba a recordar, aquello me parecía imposible, ¿como era capaz de olvidar el nombre de alguien con la que conviví más de un año?

Era una completa estupidez, ridículo, era algo tan absurdo y tonto. ¿como podía saber el apellido de su amiga, a la cual tan solo le había dirigido la palabra una sola vez el año pasado y no el de ella misma? Parecía algo irreal pero me había sucedido a mi, a mi que me jactaba de tener mejor memoria que la de las demás personas. Ese suceso me había dado en todo mi orgullo.

Apenada salí de la cafetería y allí la encontré, estaba caminando en dirección contraria, acompañada de Zabala y Suárez, probablemente se dirigían a su salón. Nos detuvimos unos segundos a saludarnos y a modo de disculpa le entregue un dulce a la chica a la cual ni sus apellidos recordaba; ese que te dan cuando compras el almuerzo. Me miró con extrañeza y me pregunto el motivo del detalle, yo tan solo le sonreí y seguí mi camino.

Aquel dulce era mi disculpa por haber olvidado su nombre, por que ella no se merecía el olvido y yo se lo había dado. Odiaba los muros en mi cabeza que impedían que pudiese pronunciar su nombre, pero amaba la melodía sin sentido que hacía su nombre en mi cabeza, quería descubrir su nombre pero no quería perder la sensación placentera que el olvido me había dado.

Sin embargo, descubrí su nombre de forma inesperada. Iba caminando por el patio dos cuando una niña me encaró. Ella y yo nunca habíamos hablado, no por mas de unos minutos, nunca nos habían presentado pero ambas sabíamos las amistades que frecuentaba cada una. Había corrido para llegar hasta mi, agitada y con urgencia me pregunto si no había visto a Paredes.

– ¿Paredes? -pregunté,  no por que no supiese quien era, sino por que quería probar la pronunciación de su apellido, me di cuenta que su nombre no tenía comparación con la melodía que rondaba en mi cabeza, su pronunciación era tosca y brusca, nada suave.

-Si, Valentina Paredes ¿No la has visto?  -negué con la cabeza y un sabor amargo recorrió mi boca, ella me había dicho su nombre, estaba segura que ahora ya no se me iba a olvidar, pero tampoco iba a poder escuchar la suave canción que oía cuando intentaba rememorar lo.

Esto fue escrito por mi en el 2016 cerca de agosto o antes de, por ello la mala redacción 😅 sin embargo, como no quiero modificar nada de su contenido sin alterar el producto, lo dejaré así

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INTRODUCCIÓN

El orden de esto es el desorden, no encontraras coherencia entre un texto y el otro, a menos que te fijes en las etiquetas y aun así tendrá un grado de dificultad para atar cabos.

Lamento decir que no tengo claro el objetivo de esto, así que pido me disculpen si no cumple sus expectativas.

Gracias.

Sábado 9:05

Hace frío. Últimamente hace demasiado frío por las noches, mis dedos están helados. El frío que siento en mis falanges es tan intenso que podría decir que pierdo la sensibilidad en ellas, es como si volviera a estar en el frío invierno de Suecia y la nieve se hubiera adentrado en mis zapatos, mojando mis medias y congelando mis dedos hasta el puno de no sentirlos.

No logro entrar en calor, no se si lo que realmente tengo es frío o fiebre, no me importa, no ahora, sólo busco entrar en calor. Me cubro la cabeza con las cobijas y aguardo, pero al quedarme quieta y en silencio lo escucho, es molesto, es un pitido continuo y chillón. Tinnitus, odio cuando me sucede, aveces sólo dura unos minutos, pero en otras ocaciones me parece eterno.

Últimamente me pasa muy seguido, aunque no creo que sea por que tenga problema de oídos, no utilizo audífonos ni voy a lugares con alta contaminación auditiva.

Aveces pienso que es como una radio que esta mal sintonizada, qué tan sólo con mover algo podrás captar mejor la señal y entender lo que se dice.

¿Y si es alguien intentando comunicarse conmigo?, ¿que tal si soy como un radio que tiene la antena mal puesta?

El frío por fin se está alejando de mi cuerpo y así acurrucada como estoy empiezo a dormirme.

Vaitiare

Viernes 5:49

Una semana extraña

No se que es lo que me sucede últimamente hay algo en mi que no está bien. Algo presiona mi pecho constantemente imipidiendome respirar con normalidad, el miedo ahora es una emoción constante en mi ser.

Pero no se el motivo o razón por la que las últimas semanas he tenido miedo, es como si de repente fuese un ratón, me escabulló de todo por algún temor irracional, bueno aunque el ratón si tiene motivo por el que escapar, pues su vida casi siempre esta en peligro de muerte. ¿Pero la mía? ¿Qué podría poner en peligro mi vida? No hay nada por lo que temer y sin embargo, sigo aquí acurrucada en mi cama con miedo a que algo suceda.